Entérate por qué tu niño se está orinando en la cama

Es un problema común y silencioso, que tiene buen pronóstico si se trata a tiempo.

Mojar la cama

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Por: Redacción Salud - El Tiempo
agosto 01 de 2018 , 03:45 p.m.

Rechazo, angustia, vergüenza, miedo, castigos, aislamientos social y escolar son algunas situaciones que enfrentan los niños que se orinan en la cama y a la vez sus familiares. Se trata de un drama común y del que se habla poco. De hecho, la enuresis, como se le llama médicamente a esta afección, afecta al 20 por ciento de los niños menores de cinco años y es una de las principales causas de maltrato infantil.

Siempre ha sido un tema tabú y motivo de mortificación de muchas familias. No obstante, dado el aumento de la socialización infantil con actividades como las piñatas, pijamadas, excursiones, entre otros, se ha convertido en un problema más complicado para el niño y su entorno.

La enuresis se define como la pérdida involuntaria de orina en niños mayores de cinco años que no padecen otra alteración que explique el problema. Sandra Varón, médica enuróloga del Memorial Hospital de Chicago, dice que es muy importante insistir en el término involuntaria, dado que los padres en ocasiones castigan a sus hijos, culpándolos porque creen que lo hacen intencionalmente, cuando esto es una equivocación mayor.

“Cuando los padres vienen a mi consulta a buscar desesperados ayuda siento que cualquier solución les resulta gratificante, pero mucho más aceptar que el desconocimiento y la vergüenza que envuelven esta condición aumentan los síntomas y el riego emocional en los niños”, agrega la experta, por lo que insiste en que lo primero a la hora de enfrentar este mal es detenerse un poco para conocerlo de cerca.

Baja autoestima

Varón describe casos como el de Sebastián P., que duró ocho años despertando aburrido y atemorizado. Manifestaba inseguridad en sus actividades diarias y mostraba bajo rendimiento escolar, todo porque se orinaba en la cama. La situación, que sus papás consideraban pasajera, terminó por trastornar la cotidianidad del núcleo familiar antes de buscar ayuda profesional.

Como norma desafortunada, califica Vladimir Muñoz, pediatra de la Universidad Nacional, el hecho de que los padres se nieguen a reconocer públicamente este trastorno y dejen de lado la consulta, por lo que insiste en que cuanto más rápido se identifiquen los síntomas, los tratamientos serán más favorables.

Es muy frecuente ver cómo los padres confiesan y se arrepienten del maltrato y castigos que le han dado al niño, que por ignorancia le atribuyen que lo hacen para vengarse, o simplemente por pereza”, afirma Varón.

Agrega que en la literatura médica desde 1951 se reportan ‘intentos terapéuticos’ que se deslizan como verdaderos castigos entre los que se han documentado ligadura del pene, choques eléctricos en los genitales, rezos, brebajes mágicos, punciones lumbares, tracciones esqueléticas, baños con agua helada y exposición de zonas genitales al calor. “Lo preocupante es que en la actualidad algunos permanecen”, dice.

Herencia responsable

Las causas son variadas. Aunque siempre hay que descartar compromiso renal, se sabe de acuerdo con la Sociedad Internacional de Continencia en Niños (ICCS) que la herencia es el factor más determinante para que un menor moje la cama.

De hecho, la ICCS asegura que cuando se trata del hijo de dos padres que en su momento orinaron la cama hay un riego del 77 por ciento de padecer enuresis, y si uno de los padres la padeció esta probabilidad es de 4 en 10. También dice que se han encontrado alteraciones predisponentes en más de cinco cromosomas.

De igual forma, algunos trastornos del sueño profundo han sido identificados como causas y también una merma en la producción de hormona antidiurética (ADH), lo que explica la mejoría del padecimiento en la pubertad, cuando se regulariza la secreción de la hormona al completarse la madurez cerebral.

Una pequeña parte de los niños tienen sensibilidad aumentada a ciertos alimentos, como leche, cítricos, huevos y bebidas artificiales como gaseosas. Esto sin dejar de lado patologías como déficit de atención, apnea del sueño, el síndrome de Down y alteraciones sicológicas o cerebrales.

Aquí es importante, según Varón, no dejar de lado algunas causas relacionadas con la forma como se promueve el aprendizaje para el control de los esfínteres como aplazar voluntariamente el vaciado durante mucho tiempo o retener la orina cuando el pequeño quiere ir al baño, que son contraproducentes.

¿Cuándo alarmarse?

La consulta por enuresis no se debe aplazar si hay aislamiento, cambios bruscos de comportamiento, insomnio, trastornos alimentarios, rechazo al colegio, llanto frecuente y ansiedad.

Advertencia

Lo más importante del tema, es saber que el niño no tiene la culpa, que la enuresis tiene tratamiento y es curable. El apoyo y comprensión de los padres es fundamental, además de la constancia y perseverancia en el tratamiento. La consulta con un experto es pertinente, ya que este problema se puede asociar a otras patologías como incontinencia urinaria en el día, estreñimiento, infecciones urinarias, encopresis, que es la expulsión involuntaria de materias fecales, y según los otros síntomas que presente, se debe descartar la presencia de malformaciones en el sistema urinario.

Lo que le pasa a un niño con este problema

-Se levanta frustrado por estar mojado.
-Su habitación y su ropa huelen mal.
-No puede asistir a actividades sociales.
-Se siente frustrado y avergonzado.
-Sufre matoneo en el colegio.
-En algunos casos hay castigos físicos y maltrato, que agudizan la problemática.
-Mala adaptación escolar.
-A mediano plazo: baja autoestima, timidez, vergüenza y retraimiento.
-Intento de suicidio en adolescentes.

Un problema con tratamiento

Los expertos coinciden en que si bien cada caso debe tratarse de manera individual, el abordaje precoz mejora el pronóstico siempre. Entre las herramientas terapéuticas se encuentran:

-Medicamentos: estos debe ser prescritos por el médico y por lo general son la última opción.

-Terapia condicionante: utiliza alarmas y sensores de humedad y es la primera alternativa, dentro de un plan de manejo integral.

-Motivación: incluye la eliminación de comentarios negativos y castigos. Aquí el niño es el centro del tratamiento con el que se fijan las metas y los procesos.

-Reforzamiento cortical: la corteza cerebral en su proceso de maduración toma tareas como cambiar la ropa en la noche, ayudar a llevar la ropa mojada al lugar asignado y realizar la limpieza como elementos para inhibir elementos involuntarios. Estas debe ser asumidas por el niño dentro de un plan terapéutico.

-Hipnosis: se ha demostrado que la autosugestión inducida acompañada de programación neurolingüística produce buenos resultados.

-Dieta: eliminar el exceso de líquidos, café antes de 4 horas de acostarse, gaseosas, entre otros y el ajuste de la dieta de la mano de un experto es pilar fundamental en el tratamiento.

-Terapia cognitiva: Los especialistas consultados aplican un método propio llamado Noches Secas, que combina todas las terapias mencionadas más la utilización de refuerzos literarios (cuneros específicos) que reporta efectividad del 87 por ciento.