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No existen contraindicaciones absolutas para vacunar a un niño

No existen contraindicaciones absolutas para vacunar a un niño
Martes, 1 Abril 2008 - 7:31pm
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Solo en casos específicos como enfermedades graves se tiene precaución a la hora de inmunizar. Expertos aseguran que resulta más peligroso no hacerlo.

Alrededor de las vacunas existen muchas creencias, varias de ellas relacionadas con sus efectos secundarios, en ocasiones sin fundamento, que terminan por convertirse en mitos.

Son muy raras las situaciones adversas que producen las inmunizaciones en la infancia, confirmadas por estudios científicos.

En el país, el Instituto Nacional de Salud (INS) es el encargado de hacer seguimiento a esos efectos colaterales y un comité evalúa la severidad de los casos, para encontrar si existe relación entre la aplicación de una vacuna y el efecto que se le atribuye.

“En los casos analizados recientemente no se ha podido especificar que la reacción sea atribuible a la vacuna; se trata, más bien, de efectos coincidentes”,explica Martha Patricia Velandia, coordinadora del Programa Ampliado de Inmunizaciones (PAI) del Ministerio de la Protección Social.

Existen situaciones en las cuales se han relacionado las vacunas con enfermedades cardiacas, cerebrales o intestinales, sin que exista alguna evidencia científica. Obedece más a conjeturas.

La experta también asegura que, con frecuencia, se tiende a relacionar la vacunación con el síndrome de muerte súbita, es decir, el fallecimiento inesperado y repentino de un bebé sin motivo aparente, lo cual tampoco es cierto. Las causas son desconocidas.

Hace un tiempo, incluso, se pensó que la vacuna contra el sarampión favorecía, años después de su administración, la aparición de una patología denominada panencefalitis esclerosante subaguda. Esto tampoco se ha logrado comprobar.

“Las vacunas son seguras y no existe contraindicación absoluta para vacunar. Sin embargo, hay que tener precaución con infantes inmunosuprimidos (defensas muy bajas causadas por enfermedades o fármacos), o que tengan enfermedades neurológicas o hematológicas, casos en los cuales se define el tipo de vacunación a seguir”, explica la infectóloga pediatra Tailandia Rodríguez.

Los comprobadosFiebre leve, dolor y enrojecimiento en el lugar de la inyección son reacciones normales de la inmunización.

Sin embargo, existen efectos secundarios que sí se les atribuyen a las vacunas, aunque de poca ocurrencia: llanto, fiebre elevada, dolores articulares y brote en la piel.

Si cualquiera de estos síntomas se prolonga, es conveniente consultar de inmediato con el pediatra. De igual manera, cuando un infante experimente una reacción persistente o seria a una vacuna.

Según la coordinadora del PAI, Martha Velandia, aunque es un evento poco frecuente también existe el riesgo de que el niño desarrolle la enfermedad contra la que se le vacuna, pero de forma leve y sin complicaciones. Es el caso de la varicela: le puede ocurrir a dos de cada 100 vacunados.

Como reacciones adversas, es decir, efectos inesperados, se ha documentado la anafilaxia, alergia a uno de los componentes de la vacuna, encefalopatía y convulsiones, entre otros. Son muy raros.

Qué dicen los estudiosHace poco, el Morbidity and Mortality Weekly Report publicó una nueva evidencia que relacionaba el uso de la combinación de las vacunas contra sarampión, parotiditis, rubéola y varicela (MMRV) con un mayor riesgo de fiebre –en la semana posterior a su aplicación– en niños de 1 a 2 años. Pero, por su baja incidencia, los expertos dieron la opción de administrar esta combinación o, de manera independiente, la triple viral y la vacuna contra la varicela.

Por otro lado, varias publicaciones han demostrado que no existe relación alguna entre la vacuna contra el sarampión, las paperas y la rubéola (SPR) y el autismo.

Recientemente, un estudio estadounidense comprobó que el timerosal, conservante que contiene mercurio, usado en las vacunas infantiles hasta el comienzo de este siglo, no permanece en el cuerpo de un infante por tiempo suficiente para acumularse a niveles tóxicos. De allí que no tenga razón de ser su relación con el autismo.

Por los resultados de los diferentes estudios, los expertos aseguran que los niños están expuestos a mayores riesgos cuando no son vacunados.

Adiós a las dudas- “No es cierto que sobrecarguen el sistema inmune”, afirma el pediatra Víctor García. Este siempre se encuentra activo, en defensa de infecciones que atacan el organismo. Las vacunas facilitan su trabajo.- Los riesgos de contraer una enfermedad grave por no administrar la vacuna son mucho mayores que el riesgo de que la vacuna produzca una reacción seria.- Estas no producen autismo. Si bien algunas causan malestar y fiebre, estas molestias nunca serán mayores que las producidas por la enfermedad.- La gripe y la diarrea no son contraindicación para vacunar. La única sería la fiebre, pues muchas veces se está incubando una enfermedad diferente y se le podría atribuir a la vacuna. En el momento de aplicarla, el niño no debe tener alta temperatura.- Administrar vacunas combinadas NO aumenta el riesgo de reacciones o efectos secundarios.

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