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La succión es uno de los hábitos más normales. Los padres deben estar pendientes de la forma como los pequeños lo hacen.
En las ecografías, muchos bebés se ven chupándose los dedos dentro de la cavidad uterina. Y lo hacen porque les produce una sensación placentera y de calma. Después, cuando nacen, continúan succionando, esta vez, el seno de su mamá.
Sin embargo, desde los tres meses de vida la mayoría de niños comienzan nuevamente a chupar sus dedos.
El pediatra León Jairo Londoño, miembro de la Sociedad Colombiana de Pediatría, dice que todo esto es normal. “Lo hacen porque se sienten cansados, están aburridos, ansiosos o no tienen nada para hacer”.
Francisco Hernández, especialista en odontología pediátrica y miembro de la Academia Colombiana de Odontología Pediátrica, afirma que “lo perjudicial es cuando se reúnen tres factores: intensidad, tiempo y frecuencia”.
Es decir, si el niño chupa dedo varias veces al día por largos periodos de tiempo y con fuerza. La mayoría deja este hábito de succión espontáneamente entre los 2 y los 4 años.
Si persiste, los padres pueden utilizar diferentes métodos. Uno de los mecanismos es llamar la atención de ellos con otras actividades.
Según el especialista Francisco Hernández, estas pueden ser las consecuencias de esta práctica:
¿Cómo superar este reflejo involuntario?
