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Reconstrucción vaginal posparto

Reconstrucción vaginal posparto
Martes, 7 Noviembre 2006 - 7:04pm
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Las operaciones en los genitales femeninos cada día son más frecuentes. Después del parto, se hacen para mejorar la apariencia exterior del órgano sexual o para superar una limitante funcional.

Al dar a luz, la elasticidad del tejido vaginal permite la dilatación. Es normal que se presente irrigación e hinchazón y algunas veces hay desgarros, que en el quirófano se pueden corregir.

Además, se pueden presentar otros inconvenientes como la incontinencia. Según el ginecoobstetra Fernando Laverde, es un efecto tardío que se produce por lesiones de la uretra o porque los ligamentos que sostienen la vejiga quedan flácidos después de tener un bebé. También aumenta el riesgo de que se caiga el útero debido a la mayor presión.

En la mujer, la razón determinante para efectuar un procedimiento médico es la manera como se vea la vagina cuando está de pie, acostada o con las piernas abiertas. Si su zona íntima está ancha o delgada, si los labios son salidos o metidos, si es muy abierta o demasiado estrecha, hay una solución en cada caso, según el cirujano plástico Ernesto Andrade.

Otra consecuencia del parto son las secuelas de la episiotomía (incisión para que no haya desgarro durante el parto), una cicatriz de tamaño variable en dirección al ano o a la pierna. Además, otro efecto es el aumento del diámetro del tubo vaginal, que genera poca sensibilidad, evitando que tenga la suficiente fricción en el encuentro sexual.

La solución

Las cicatrices de la episiotomía se tratan con láser y se reconstruye. Cuando la vagina es demasiado delgada, se inyecta grasa. Si se ve ancha, se realiza una liposucción.

Los labios menores a veces quedan más largos que los mayores; por lo tanto, a través de un procedimiento se cortan e introducen para que estén en el lugar correcto, explica el cirujano plástico.

El dolor en el coito o la falta de sensibilidad ocurre porque el desgarro en el parto dejó abierta la vagina en su parte interna. El canal vaginal es un tubo virtual, es decir, una abertura estrecha que al dilatarse se amplía de acuerdo con el tamaño de lo que se introduce. Si el aumento del diámetro en su interior es permanente, la mujer sentirá cada vez menos.

“El conducto se rompe cuando sale un bebé y es lógico que sangre o duela en el parto, pero no es normal que se dañe la vida sexual”, comenta el cirujano. El órgano sexual femenino tiene pliegues adentro; con el embarazo se aplana la superficie, afectando el desempeño sexual. Si el área está lisa, la fricción en el acto disminuirá y a la vez la sensación de placer, explica el cirujano Andrade.

Para estrechar el canal interno se quitan tres tiras de piel localizadas en puntos distintos de la vagina y luego se pega el tubo, disminuyendo así el diámetro.

La profundidad no mejora, pero la sensibilidad aumenta. El clítoris y la vulva no se afectan de ninguna manera con la gestación, aclara el especialista Fernando Laverde.

Margarita barrero FandiñoRedactora ABC del bebé

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