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¿Por qué no come mi hijo? Lograr que los niños se alimenten bien y sin pataletas es posible

Para que coman mejor

Sin duda, la mayor preocupación de los padres es la buena alimentación de sus hijos. A eso dedican gran parte de su tiempo, dinero y esfuerzos, que, en muchos casos, no se ven tan bien recompensados. Lo primero que deben tener claro los padres es que todo tiene una explicación.

Veamos. Entre los 18 y los 36 meses de edad, los niños están tan ocupados descubriendo el mundo y todo lo que los rodea que concentran sus energías en apropiárselo y, en este contexto, la alimentación pasa a un segundo plano; de allí que, en relación con la alimentación, a esta época se le conozca como la edad de “inapetencia aparente”. Ahora bien, no hay de qué preocuparse.

Aunque todos los niños son distintos, hay claves que no fallan: aprender a tener hábitos, horarios, rutinas, que enseñen al niño que hay una hora para comer es lo vital que recomiendan los especialistas. El niño, cuando ya pasa a la mesa y empieza a probar alimentos distintos a la leche de mamá, debe comenzar a sentir que tiene un momento específico del día para ello: el desayuno, el almuerzo y la comida.

Esta clave le demostrará que para comer siempre hay tiempo. Lo segundo es probar siempre texturas, colores y sabores diferentes. En la prueba y el error podemos ir descubriendo, por ejemplo, si le gustan los sabores ácidos de ciertas frutas, o los más dulces. Lo tercero, dar las porciones adecuadas según la edad.

No se puede pretender que un bebé coma porciones más grandes de las que puede asimilar. Sin embargo, si a pesar de muchos esfuerzos sentimos que nos quedó grande la tarea de darles una alimentación adecuada para que no rechacen la comida, este especial se dedicó a investigar cada uno de los temores y retos que tienen los padres frente a ello.

No. Edición: 
103
Fecha de la edición: 
Jueves, 1 Octubre 2015 (Todo el día)