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    Sexo anal, intimidad poco explorada

    Sexo anal, intimidad poco explorada
    Jueves, 10 Mayo 2007 - 11:14am
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    Considerado para muchos un acto indebido y por otros de entrega total, el sexo anal sí es posible realizarlo en el embarazo, pero con responsabilidad y cuidado.

    La gestación es uno de los momentos más lúcidos para una mujer. En este estado, ella encuentra toda la expansión de sentimientos y sensibilidad. Su cuerpo, aunque sufre cambios, se torna más delicado y consentidor. La sexualidad también se incrementa debido a que en las primeras semanas de gestación se congestiona la pelvis y la lubricación vaginal aumenta la excitación.

     

    Algunas mujeres se tornan más sensibles, excitables y creativas, razón por la cual, unas disfrutan más que otras las relaciones sexuales durante el periodo de gestación. Los encuentros apasionados no están prohibidos en el embarazo. Se aceptan todos los roces y acercamientos, siempre y cuando vayan cargados con dosis de delicadeza y cuidado.

    Dentro de lo permitido está practicar sexo anal durante el embarazo, polémico para unos y deseado para otros. Para realizarlo se requiere de varios cuidados, higiene y responsabilidad.

    Carlos Pol, siquiatra sexólogo, afirma que la idea no es hacerlo por ensayar sino por disfrutarlo y sentir que el cuerpo de su pareja está más cerca, que hay más contacto interno y que la entrega de hombre y mujer ha sido total.

    “El sexo anal debe ser un acto de entrar con amor en una mujer, sentir su intimidad y llegar hasta lo más profundo de su ser, pero siempre con respeto y valor”.

     

    Práctica

    Antes, el sexo anal se llamaba sodomía, palabra que viene de Sodoma, ciudad mítica que, junto a Gomorra, según la Biblia, fue destruida por Jehová, debido a sus desenfrenos sexuales. Este era considerado contra natura, porque la tradición religiosa consideraba normal únicamente solo aquello que tenía fines reproductivos.

    Aunque el ano no pertenece al aparato reproductor, el coloproctólogo Javier Carrera Siachoque señala que el sexo anal es un accesorio de las prácticas sexuales, que si se hace con seguridad y cuidado hay menos riesgos.

    También se debe tener en cuenta las recomendaciones de los especialistas: las relaciones sexuales durante las 12 primeras semanas de embarazo solo se realizan una vez por semana. Y, a partir de la semana 32 se debe evitar la penetración profunda, porque el cuello uterino se vuelve más central, se puede lastimar y predisponer a las contracciones.

    Sin embargo, tenga en cuenta que en el sexo anal nunca debe hacer penetración profunda durante el embarazo, porque podría causar hemorroides, aumento de la presión del feto, del útero e incremento de la presión en las venas pélvicas. Además, hemorragia profunda.

    La ginecoobstetra Ivonne Díaz Yamal señala que “aunque fisiológicamente el ano no está preparado para el acto, es una zona utilizada para cualquier manipulación sexual. No obstante, se debe practicar con condón, porque las bacterias que existen en la materia fecal como los gram negativos y cocos gram negativos, podrían causar infecciones”.

     

    Prepárese para el encuentro

    Lo primero que se debe hacer antes de practicar el sexo anal es preparar la mente, porque esta práctica sexual, como otras modalidades, requiere de la aceptación mutua.

     

    “Cuando se decide erotizar la relación con el sexo anal, la pareja debe entender que esta es una fuente de placer, que no es exclusiva de los homosexuales, y que puede generar nuevas posibilidades gratificantes”, explica el siquiatra sexólogo Gabriel Jaime Montoya.

     

    En principio, la mujer debe llevar el ritmo, porque es ella la que está dilatándose. Además, puede controlar la velocidad. “Entre más se sienta controlando la situación, estará más relajada y a gusto de hacerlo”, asegura Montoya. En el acto, el sexo anal requiere de un entrenamiento progresivo. Una penetración directa sin relajación del esfínter podría resultar traumática. Además, debe recordar que durante el embarazo no debe haber penetración profunda.

    “Es necesario realizarlo con condón, porque de todas maneras el pene está expuesto a varias bacterias que generan peligrosas consecuencias. Además, utilizar un lubricante a base de agua, porque el ano, por no estar preparado para una penetración, no lubrica. Además, porque evita desgarramientos en el pene y propiamente en el ano de la mujer”, recomienda Montoya.

     

    También se debe tener claro que la estructura anatómica del ano es igual en todas las mujeres, pero unas dilatan más que otras. Por ejemplo, las personas que practican deporte tienen más facilidad de hacerlo y de disfrutar una relación anal, porque, al tener sus músculos más vivos, son más dueñas de controlarlos y, al ser fuertes, después del coito vuelven a su estructura normal. Por el contrario, una persona sedentaria puede facilitar la penetración, pero, después y en muchos casos, causa un poco de incomodidad.

     

    ¿Se logra orgasmo?

    Teniendo sexo anal sí se logra el orgasmo, solo que no es anal. Es clitoroideo, del clítoris. Las ondas del vaivén de la penetración llegan al clítoris y producen el orgasmo. De ahí la importancia que se utilice una postura que pueda, en algunos casos, acariciar el clítoris, para que el placer sea mayor.

    “La zona genital vulval y perianal es ricamente inervada. Los nervios que llegan a esta región son los mismos y hay sensibilidad en esta área. Existe placer porque hay sensación erógena en esa área. Algunas mujeres no sienten nada, pero eso depende de la sensibilidad y del umbral de sexualidad de cada mujer”, explica la doctora Ivonne.

    Es probable que en la primera relación sexual anal no llegue al orgasmo, porque apenas el cuerpo se está acoplando. “En la inicial no se debe entrar como jugador principiante de escuela, que chuta el penalti y además lo falla. Debe ser con una excitación previa, prolongada y mantenida”, explica el sexólogo Pol.

    Tenga en cuenta que cuando las pieles se distinguen y los movimientos danzan, es posible llegar a un magnífico orgasmo. “La excitación, unida a la pasión mental, adorna el manjar del amor en uno de los encuentros sexuales más íntimos de una pareja: el sexo anal”, puntualiza Carlos Pol.

     

    Recomendaciones

    El urólogo Alejandro Fernández recomienda:

    A los 15 años, tanto los hombres como las mujeres deben visitar un médico, para que les enseñen a reconocer sus órganos genitales, con el fin de que aprendan a percibir las alteraciones que se presenten en ellos. Utilizar un lubricante a base de agua, para no producir fisuras tanto en el pene como en el ano. Usar siempre el condón, porque el pene difícilmente tolera las infecciones del ano. Después del acto sexual anal, lavarse muy bien el pene, aún más si se va a penetrar por la vagina. No realizarlo de manera seguida, porque, aunque no se ha confirmado, podría generar incontinencia anal, además de hemorroides.

    El sexólogo siquiatra Carlos Pol sugiere:

    Si la mujer manifiesta dolor es preferible parar, para no generar problemas físicos ni emocionales. Se debe explicar lo que se siente y se vive en ese experimento sexual, para que culmine de manera gratificante. Además, el hombre debe comprenderla y no hacerla sentir mal.

    Háble con su pareja acerca del deseo y la intención que se tiene. Intente seducir de frente, sin engaños.

    El peor enemigo del sexo es la prisa y en una relación sexual anal, mucho más. No tendría sabor, sino mucho dolor. El hombre debe actuar con ternura y calma.

    Ambos deben estar excitados. El egoísmo sexual y el machismo acá no funcionan, son contraproducentes.

    Consecuencias

    El urólogo Alejandro Fernández dice que no tener un adecuado sexo anal podría presentar infecciones, pero que si se tratan a tiempo, es posible controlarlas. Si avanzan, se convierten enfermedades traumáticas y cáncer.

    Balanitis: son irritaciones en el pene, las cuales se manifiestan cuando este genital se pone rojo y genera secreciones. Si la mujer tiene la bacteria gonococo, el pene adquiere una gonorrea, que se caracteriza por una secreción lechosa con un ardor al orinar. Condilomas en el pene: puede llevar a causar un cáncer de recto. Son como verrugas que se agrandan hasta el tamaño de una coliflor. Es la principal causa de cuello uterino. Chancroide: aparecen unas masas dolorosas en los órganos genitales, rodeadas por una orilla rojiza que se llenan de pus. Sífilis o úlcera. aparecen en la vagina, el ano y el recto. Las mujeres embarazadas pueden pasársela a los bebés. Un bebé infectado puede que nazca sin los síntomas de la enfermedad. Si estos bebés no reciben tratamiento, pueden sufrir de retardo del desarrollo, convulsiones o, en extremo, morir.

    Tenga en cuenta

    Durante el embarazo se deben evitar el sexo cuando:

    Hay riesgo de interrupción del embarazo Parto prematuro Hemorragias vaginales Placenta previa Dolor y calambre abdominal Ruptura de bolsa de agua Infecciones vaginales Embarazo múltiple.

    Mónica ToroRedactora ABC del Bebé

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    Comentarios (2)

    2
    kilogram
    Hace 1 año
    la penetración profunda, porque el cuello uterino se vuelve más central, se puede lastimar y predisponer a las contracciones. electric fence for dogs petsmart
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    Hace 1 año
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