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Siete aspectos que se deben tener en cuenta a la hora de atender y asear al recién nacido

Siete aspectos que se deben tener en cuenta a la hora de atender y asear al recién nacido
Viernes, 23 Julio 2010 - 11:50am
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Es fundamental tener precaución a la hora de alimentar, cambiar, vestir, limpiar, bañar y hasta de visitar al neonato. Los especialistas señalan algunos consejos sobre el tema.

 

El bebé experimenta una nueva vida. Acaba de salir del vientre de su madre y necesita un cuidado especial para que su salud y desarrollo no sufran ningún percance durante el primer mes de vida.

De ahí la importancia de que padres tengan presentes varios consejos a la hora de cambiar, bañar, alimentar y limpiar al bebé. Incluso, para el momento de recibir visitas. “Si los cuidadores no se educan bien sobre las atenciones fundamentales, hay riesgo de que el niño ingrese nuevamente a la clínica a causa de patologías relacionadas y presente consecuencias a nivel neurológico y metabólico, afirma Milena Zorro, enfermera jefe de la Unidad de recién nacidos de la Clínica Reina Sofía.

 

Cuidados fundamentales1. AlimentaciónAlimentación. La preparación para el periodo de la lactancia materna debe iniciar desde la gestación, con capacitaciones en el curso psicoprofiláctico y una orientación en la hospitalización. Para alimentar al pequeño, la madre debe estar sentada. “Los niños pretérmino, con bajo peso, se deben alimentar cada dos horas, por un lapso de tiempo de una hora. Los bebés a término, cada tres horas, día y noche”, señala la enfermera Zorro, quien dicta charlas de entrenamiento materno en cuidados del recién nacido.El bebé debe succionar durante una hora completa. Media hora en cada seno, con un intervalo –de15 minutos– para sacarle los gases. Este procedimiento es necesario para evitar ahogamiento y cólicos. “Es ideal hacerlo antes de que el bebé se duerma para que el gas no empiece a producir pujo o sensación de llenura y se presente posteriormente el cólico”, afirma Luz Ángela Rozo Contreras, pediatra – neonatóloga y coordinadora de la Unidad de recién nacidos de la clínica Reina Sofía. Cuando el niño termina de comer, debe acostarse de medio lado, hacia el costado derecho, para facilitar la digestión. Hay que vigilar que la cabecera esté elevada.

Para no olvidar… • El niño puede quedar con hambre si, después de alimentarse, sigue buscando el seno.• “El pañal se debe cambiar cada tres horas para que evaluar que, en la toma anterior, el niño se haya alimentado bien”, explica la enfermera.

 

2. Cambio del pañal. Antes de cambiar el pañal del bebé, es indispensable que el cuidador lave sus manos y tenga listos los elementos de higiene (pañal, pañitos o algodón  humedecido en agua tibia  y crema   protectora  antipañalitis). Para el procedimiento, debe levantar cuidadosamente las piernas y la cola del bebé con una mano. Con el pañal (en el área que permanece limpia), retirar los residuos que deja el niño. Para evitar infecciones, es recomendable que la limpieza se haga desde los genitales hacia el ano. Luego, se cierra el pañal y se deja debajo de la cola del bebé para evitar que se orine encima de la cobija. Se limpia con pañitos o algodón húmedo, de manera que quede completamente limpio. Finalmente, se coloca un pañal nuevo.

Para no olvidar… • El cambio del pañal debe hacerse antes de que el niño coma para evitar que vomite.• Para impedir la dermatitis (pañalitis), se debe limpiar la cola y cambiar el pañal cada tres horas, así no haya deposición. Si tiene piel delicada, se debe limpiar con algodón húmedo.• La crema no se debe aplicar dentro de los genitales. Solo si es necesario, sobre ellos. Los talcos y la fécula de maíz, por su parte, no generan ningún tipo de protección, actúan solo como barrera. Según Zorro, “estos, por la humedad, crean una pasta sobre la piel y pueden afectar más el área”.

 

3. Visitas. Tienen algún tipo de restricción; es decir, “debido a que el pequeño es aún delicado, es necesario evitar el acompañamiento de personas con gripa o infecciones”, aconseja Luz Ángela Rozo. Los familiares, antes de alzar al bebé, deben lavarse las manos y, si es posible, cambiarse de ropa al llegar de la calle.Si el bebé es prematuro, “se restringen las visitas casi los primeros 3 o 4 meses de vida hasta tener la vacunación al día y para evitar riesgo de infecciones por inmadurez de su sistema inmune. Con la lactancia y las vacunas, ellos van aumentando sus defensas y toleran mejor el medio ambiente”, agrega la especialista.Cuando hay niños (hermanos) en casa, hay que controlar su aseo, pues ellos tienden a ensuciarse más y a exponerse a las bacterias.

4. Baño del bebé.  Antes de asearlo, hay que tener a la mano el jabón o champú y la crema para evitar accidentes. La tina debe contener aproximadamente 10 centímetros de agua; para medir la temperatura, el cuidador debe introducir el codo, pues la piel de esta área es menos sensible que la de las manos y se evitan quemaduras.Sobre una mano, se coloca la cola del bebé y en la parte interna del codo, la cabeza. Para empezar, el bebé se debe sumergir lentamente en el agua, hasta que quedé semisentado. Los brazos y la cabeza deben quedar fuera del líquido.Luego de humedecer la mano que está desocupada, el adulto debe mojar un poco la cabeza del pequeño y luego la cara; puede hacer tacitas de agua con la mano para mojar el cuerpo.Se aconseja no usar jabón del cuello hacia arriba. Este producto debe hacer espuma en la mano del adulto, quien posteriormente lo frotará en los brazos, abdomen, cuello, piernas y espalda del niño. Se debe enjuagar el cuerpo del bebé, vaciando una vasija de agua sobre él. Inmediatamente, se coloca sobre una toalla, se seca la cabeza (porque es el lugar por donde más pierde calor), el cuello, la espalda, el abdomen y los brazos. Se acomoda sobre una manta, donde se le aplicará crema.Para no olvidar… • El jabón no se aplica directamente sobre la piel del bebé, pues él “nunca ha estado en contacto con un químico, entonces puede presentar dermatitis alérgica”, dice la enfermera.• Según la pediatra, “se debe usar productos naturales para evitar alergias. Además, lociones hipoalergénicas para que mantengan el PH de la piel y jabones en la mínima cantidad posible y una vez al día”.

 

5. Cuidado con la ictericia. Para evitar la presencia de ictericia neonatal, todos los recién nacidos deben recibir la luz del día, antes de las 11 de la mañana y después de las 4 de la tarde, de 10 a 20 minutos. El sol debe atravesar la ventana, mientras el pequeño usa solo el pañal. Debido a que algunos niños tienen más riesgo que otros, se deben seguir las recomendaciones del médico. “Si el bebé tiene problemas de compatibilidad sanguínea o RH, tiene que asistir al control del pediatra en los primeros 5 días, ya que en este periodo de tiempo es donde más aumentan el nivel de las bilirrubinas y es necesario vigilar el asenso de la ictericia”, señala la doctora.

 

6. Vestuario. Los neonatos deben usar ropa suave, de algodón, y evitar las lanas. Las prendas son holgadas y delicadas para evitar las incomodidades y las marcas sobre la piel.Las cobijas deben ser hipoalergénicas, al igual que las sábanas. Es aconsejable el uso de gorro (los recién nacidos se enfrían fácilmente por la cabeza descubierta, sobre todo si son prematuros); los mitones, por el contrario, reprimen al niño. Y recuerde, los artículos deben lavarse con productos de aseo para ropa delicada.

 

7. Limpieza del ombligo. El muñón (parte negra del ombligo) está en proceso de necrosis para desprenderse y caer. Ese desligamiento de tejidos –dice la neonatóloga– ocasiona mal olor y puede ser fuente de infecciones. Para que se mantenga aseado, se debe limpiar la circunferencia del muñón  (adjunto a la base de la piel) dos o tres veces al día, con alcohol yodado. Después de caerse, se debe seguir con el procedimiento para evitar infección. “Cuando esto pasa, empieza a presentarse una apariencia roja alrededor. En este caso, se debe hacer manejo médico con antibiótico. Si la infección se propaga, puede requerir manejo con antibióticos endovenosos  y hospitalización en la Unidad de recién nacidos, con mayor riesgo para la salud del bebé”, explica la doctora Rozo.Para no olvidar… • La infección del ombligo se puede detectar cuando este está rojo, caliente, tiene olor fétido y presenta salida de secreción.• El ombligo se demora en caer de una a dos semanas. Cuando este se vaya a caer, se observa una pequeña mancha de sangre que, por el desprendimiento, se considera normal. • No se recomienda usar fajero. La zona del ombligo se debe dejar expuesta para vigilar el color y el olor. Inclusive, no siempre se debe cubrir con el pañal.

 

Otros detalles…• No se debe usar el cortaúñas, ya que la uña del bebé es una capa muy delgada que está adherida a la piel y, al cortarla, se puede lastimar. En este caso, se usa la lima para bebé sobre la parte blanca de la uña, haciendo movimientos lentos y uniformes.• Para sonar al niño, se usan las peras que venden en el mercado. “Al comienzo no son del tamaño apropiado, así que hay que ayudarse con un copito, aplicando gotas de suero fisiológico en la nariz cuando el bebé lo requiera”, dice Luz Ángela Rozo Contreras, pediatra – neonatóloga y coordinadora de la Unidad de recién nacidos de la clínica Reina Sofía. “Los bebés pueden tener secreciones transparentes o blancas. Si cambian de color (amarillas o verdes), se debe consultar al pediatra porque son signos de una posible infección”, asegura Milena Zorro, enfermera jefe de la Unidad de recién nacidos de la Clínica Reina Sofía.• Es indispensable mantener el esquema de vacunación del bebé, que se inicia con el nacimiento.

Por Karen Johana Sánchez

Redactora ABC del bebé

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