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Con seguridad todas las madres han sentido algún miedo durante su embarazo: al parto, a no poder lactar, a caer en depresión posparto, a no se
Las preocupaciones acerca del parto se centran en las condiciones propicias de higiene y salud para la mamá y el bebé.
Es ideal prevenir los miedos, pero entenderlos, en dado caso, es la mejor manera para combatirlos.
Esta sensación es inherente al ser humano. Es un mecanismo de supervivencia, pues cuando estamos en peligro, las hormonas nos ponen en alerta.
Los temores en los pequeños son una señal de alarma hacia el peligro, pero si son excesivos se pueden convertir en una barrera para enfrentar algunos retos en la vida.
Los problemas para cociliar el sueño alarman a los padres, pero son más normales de lo que parecen. La rutina diaria es la clave para evitarlos.
Algunos niños no tienen una enfermedad que explique porque no logran conciliar o mantener su sueño, pero experimentan alteraciones frecuentes al dormir que alarman a los padres.
No es un secreto que las mujeres experimentan una serie de emociones ligadas a su naturaleza femenina y marcadas por esas hormonas, que un día pueden hacerlas parecer los seres más dulces sobre la tie