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Desde el comienzo de la vida extrauterina, mamá e hijo viven una especie de ‘simbiosis’ que ocurre a partir de características afectivas, proteccionistas y evolutivas que el niño necesita.
Algunos pueden sentirse obligados a realizar las actividades extracurriculares y no rendir adecuadamente.
Más allá de regañar o castigar, el acompañamiento y el diálogo son herramientas fundamentales que deben manejarse en casa ante el fracaso escolar de los niños.
Cuando Sebastián perdió kínder, su mamá fue la menos sorprendida, ya que era ella quien hacía las tareas de su hijo mientras él veía televisión y jugaba en la casa.
Cada elemento de este espacio trabaja sentidos y partes específicas del pequeño.
Muchos padres se angustian porque no saben qué reacción tomar ante los berrinches.
El colegio debe brindar un buen servicio; los buses, el conductor y la monitora necesitan ciertas características para prestar un servicio adecuado.