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Tratamiento adecuado para la diarrea

Tratamiento adecuado para la diarrea
Martes, 7 Noviembre 2006 - 12:21pm
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Aprenda a tratar la diarrea de su hijo sin desesperarse. Siga adecuadamente las recomendaciones y saldrá avante de este problema en muy pocos días, mejorando rápidamente los síntomas del pequeño.

Por lo general, en las épocas de lluvias hay más tendencia a que los niños sufran de diarrea, pues aumenta la presencia de los virus y bacterias en el ambiente. Por eso, los consejos para tener en cuenta son el aseo de las manos antes de consumir cualquier alimento y después de ir al baño. También se deben lavar las frutas y tener un manejo apropiado de las basuras.

La diarrea dura en los niños entre de tres y seis días y la forma de reconocerla es un incremento en el número y cantidad de las deposiciones del menor, con una consistencia líquida.

Lo primero que debe hacer la mamá es suministrar suero oral para rehidratar al pequeño. La idea es darle una cucharadita del líquido cada cinco minutos por el tiempo que sea necesario. Cuando el niño ya está comiendo alimentos sólidos, es recomendable brindarle dos o tres onzas después de cada deposición, para reponer el líquido que ha perdido. “Lo importante para tratar la diarrea correctamente es tener una buena técnica de higiene y de administración de alimentos. Por eso, se debe emplear una dieta astringente para fortalecer el bolo fecal y hacerlo más consistente”, afirma la pediatra Olga Lucía Baquero.

Precisamente, deben incluirse en el menú frutas como la manzana, la pera, la guayaba, el durazno y la papaya, que tienen poca cantidad de fibra. Se pueden dar en jugos y en papillas. El arroz, la sopa de pasta y el caldo de pollo o carne, sin grasa, también pueden ser muy útiles.

Además, hay que disminuir la cantidad de azúcares y grasas. Por ello, se deben eliminar los fritos, las galguerías, los dulces, las gaseosas y los jugos de caja, pues aumentan el tránsito intestinal. No se aconseja retirar la leche, a menos que lo determine el pediatra.Es imprescindible que el niño ingiera bastante líquido para evitar la deshidratación y que se desnutra.

Ni los antibióticos, ni los antiespasmódicos sirven para tratar la diarrea y por el contrario la aumentan, pues afectan la flora intestinal. Solo se deben usar si el pediatra los recomienda.Para prevenir la diarrea se sugiere seguir algunas medidas higiénicas dentro del hogar, como por ejemplo lavar bien los alimentos, limpiarse las manos constantemente, no cambiar de pañal al niño cerca de los lugares donde come, etc. “La diarrea es causada normalmente por malas técnicas de higiene, sobre todo en la manipulación de excrementos y comidas”, opina Baquero.

La diarrea es muy contagiosa y por esa razón es fundamental la limpieza para que no se transmita al resto de la familia.

La principal señal de alerta para llevar al niño a urgencias es la presencia de sangre en las deposiciones, pues sugieren que el menor tiene un proceso infeccioso bacteriano. Si esto ocurre, el pequeño se ve más afectado y puede presentar inapetencia y vomitar todo lo que come. Cuando el niño llega a urgencias y aún acepta algo por la vía oral, lo primero que se hace es darle una prueba de tolerancia con suero. Si no admite nada y no recibe comida, se le inyecta suero por la vena, para mantenerlo hidratado. Si está vomitando mucho y es hospitalizado, se hace un reposo intestinal por un par de horas y luego se vuelve a iniciar el suministro de alimentos mediante una dieta fraccionada, es decir, con pocas cantidades.

Administración de suero oral

Se debe suministrar después de cada vómito o deposición líquida. La cantidad ideal es entre media y una onza por kilogramo de peso. “Los sueros orales comerciales se ofrecen en pequeñas cantidades y periódicamente, por ejemplo, cada media hora para restituir las pérdidas”, explica el pediatra Carlos Cortázar. Sin embargo, no es recomendable forzarlo a recibirlas, pues podría inducir el vómito. Aunque las pérdidas no son tan significativas como lo pueden ser por diarrea, en cuyo caso se elimina mayor cantidad de agua y de electrolitos.

Si la complicación compromete el estado general, se administra suero por vía endovenosa. No es conveniente la preparación casera del suero. “A veces el agua no tiene la calidad deseada y sus ingredientes no le dan la concentración ideal”, puntualiza el pediatra.

Consejos básicos para tratar la deshidratación

Es muy fácil que un pequeño con diarrea pierda líquidos rápidamente, especialmente si tiene menos de un año de edad, debido a que su cuerpo cuenta con una mayor composición de agua, comparado con los niños más grandes. El primer paso es brindarle al bebé mucho más líquido de lo normal mientras presenta la diarrea, y si es lactante, aumentar el número de tomas diarias.

Pero atención, porque estos líquidos no deben ser gaseosas o bebidas energizantes para deportistas. Según Claudia Granados, jefe de urgencias pediátricas del Hospital Universitario Fundación Santa Fe de Bogotá, este es uno de los principales errores que cometen los padres en aras de minimizar la sintomatología del pequeño. Estas bebidas, aunque son dulces y el niño las puede aceptar mejor, no tienen los componentes necesarios para atacar la descompensación en su organismo.

En cuestión de dos o tres días, el pequeño se puede deshidratar, debido a que a través del vómito y las deposiciones, el menor está perdiendo más líquidos de los que consume.

Los adultos consideran que los alimentos pueden hacerles daño a los pequeños y les retiran las comidas, dejando solo caldos o aguas y con esta medida no les aportan nutrientes, asegura Granados. No retire la leche materna, debido a que su consumo fortalece el sistema inmunológico del recién nacido. Quite los dulces y las grasas. Tampoco le dé alimentos que nunca haya consumido.

Sin bacterias

Hoy se puede tener una casa libre de estos microorganismos, casi en un 100 por ciento, gracias a la limpieza adecuada, por ejemplo con productos que contengan cloro. Un estudio realizado en Estados Unidos por la Universidad de Arizona, en jardines infantiles, reveló que cuando se hace la higiene adecuada se eliminan las bacterias que producen las enfermedades que atacan recurrentemente a los pequeños.

Hubo 37 por ciento menos de enfermedades diarreicas, se disminuyó en 36 por ciento la necesidad de emplear antibióticos, descendió en 20 por ciento la presencia de alergias, aminoraron en 19 por ciento los casos de fiebre, y también bajó la frecuencia de visitas al médico.

Herramientas

Te ayudará a llevar el registro de las vacunas que debes aplicarle a tu hijo en cada etapa de crecimiento. Esta herramienta está asociada a la información de los hijos registrados.

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