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Veinte cosas que debe saber sobre el rotavirus

Veinte cosas que debe saber sobre el rotavirus
Miércoles, 10 Octubre 2007 - 11:28pm
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Dos expertos señalan aspectos claves sobre la gastroenteritis en los niños causada por este virus.

La forma de transmisión del virus es fecal-oral. Este microorganismo es estable en el medio ambiente y se puede transmitir a través de la ingestión de agua o comida contaminada, así como por medio de superficies infectadas (un pañal, un juguete, una almohada). Es relativamente resistente al agua, al jabón y a los desinfectantes y puede llegar a lugares donde existen buenas prácticas de higiene.

Un niño con diarrea es capaz de eliminar 1.000 millones de partículas de rotavirus por gramo de heces. Para que otro niño se infecte se requieren solo 100, de manera que 1 gramo es altamente contagioso. El menor infectado elimina el virus en sus evacuaciones previamente a la manifestación de síntomas (una semana) y después de que estos han desaparecido (hasta dos semanas). Este virus es democrático: ataca a niños de todos los estratos y lugares. El riesgo de infección es el mismo pero no es mortal para todo el mundo. Los más vulnerables a la muerte son los niños que viven en áreas marginadas sin buenos servicios de salud. Ataca con frecuencia a los menores de 2 años, sobre todo entre los 6 y los18 meses de edad. En el país, afecta a niños desde los dos meses, pero el pico está entre los 6 meses y el año. En Colombia, un estudio realizado por la investigadora Diana Cáceres afirma que se presentan 4,2 a 4,8 millones de episodios de diarrea por rotavirus: 631 por cada 1.000 van consultar al médico; 16 por cada 1.000 requerirían hospitalización y 1 de cada 2.000 causarían la muerte. De quienes van a consulta externa por diarrea, el 35 al 40 por ciento lo hace por este virus y el 60 por ciento de quienes van a urgencias y quedan hospitalizados, presentan gastroenteritis por rotavirus. En América Latina, uno de cada cinco niños infectados con rotavirus requiere consulta médica; uno de cada 25 necesita hospitalización y 1 de cada 300 está en riesgo de fallecer. El cuadro clínico conduce al diagnóstico de la presencia de este germen, más que los exámenes de laboratorio, pues algunas pruebas no lo detectan. El virus ingresa por vía oral y afecta principalmente el tracto gastrointestinal. Daña las células de las vellosidades del intestino, alterando la absorción y la secreción de sustancias. El paciente con rotavirus tiene tres veces más riesgo de presentar deshidratación severa que aquellos con gastroenteritis originadas por otras causas. Los síntomas de su presencia son: gastroenteritis caracterizada por vómito frecuente e imparable, fiebre elevada y diarrea acuosa (sin moco ni sangre) con 10 a 20 evacuaciones en 24 horas. También, el niño puede mostrarse inapetente y con dificultad para hidratarlo. Algunos infantes presentan ilio (inflamación intestinal). En casos raros, puede provocar encefalitis. Después de una infección por este virus, el niño, en el futuro, puede desarrollar diarrea crónica, intolerancia a los azúcares de la leche y alergia alimentaria. Es necesario evitar que el niño se deshidrate. Se le debe dar bastante líquido, en pequeñas cantidades y de forma frecuente; NO suspenderle la leche materna y administrarle suero oral cada vez que vomite o evacue. Durante una gastroenteritis por rotavirus, se retiran de la dieta gaseosas, jugos ácidos, agua de panela, huevo, papaya, granadilla y pitahaya. Se deben ofrecer pera, manzana, guayaba y durazno, frutas que se pueden preparar en compota, sin dulce. De sal, pechuga de pollo, papa, arroz y zanahoria, entre otros. Existen dos vacunas contra el rotavirus. La monovalente (una cepa humana atenuada) y la pentavalente (cinco serotipos humanos). Administrar la vacuna reduce hasta en un 70 por ciento la mortalidad infantil por diarrea causada por rotavirus. A los prematuros se les puede inmunizar, teniendo en cuenta su edad cronológica y no corregida. La sintomatología dura entre cuatro y siete días, en promedio. Es inútil darle medicamentos al niño (nada de antibióticos, pues complican el panorama), ya que la enfermedad sigue su curso natural. Sólo se puede evitar la deshidratación. La primera infección por rotavirus es la más grave. Una segunda será menos agresiva y el riesgo de severidad disminuirá a medida que el menor se expone nuevamente al virus. Se hospitaliza si hay deshidratación severa, vómito continuo, pérdidas grandes por materia fecal, intolerancia a la vía oral e Ilio (intestino distendido). Las vacunas se administran oralmente entre las 4 y las 8 semanas de vida y el intervalo entre una y otra dosis es de uno a dos meses. La monovalente tiene dos dosis y la otra, tres.

Asesoría: Raúl Velásquez, médico mexicano, especializado en pediatría e infectología e investigador asociado de la Unidad de Investigación Médica en enfermedades infectocontagiosas y parasitarias en el Hospital de Pediatría y en el Centro Médico Nacional Siglo 21, en México. Sandra Besada-Lombana, médica pediatra.

Andrea Linares GómezRedactora ABC del Bebé

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