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Cuide el ombligo de su bebé

Por Abcdelbebe.com

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La limpieza es necesaria para evitar infecciones. Hágala tres veces al día.El cuidado del ombligo es esencial desde el instante mismo del corte del cordón umbilical, procedimiento que se efectúa cinco minutos después del nacimiento del bebé.

La idea es hacerlo con rapidez para evitar que se produzcan complicaciones como anemia (el niño pierde sangre) o policitemia (le llega más de la normal), derivadas de la conexión prolongada entre el cordón y la placenta. El proceso es simple: se coloca una pinza cerca del bebé y otra cerca de la placenta, y en medio de las dos se efectúa el corte. Luego se corta el cordón a 2 cm de la piel y se recubre con una venda elástica.Su limpieza es vital para evitar complicaciones. Según el pediatra Víctor García, el ombligo debe limpiarse con un aplicador, tanto en el borde exterior de la parte visible del muñón como en aquella recubierta por la piel, en cuyo caso esta última debe removerse un poco para permitir el ingreso del aplicador y pasarlo alrededor del ombligo. Si al separarlo de la piel observa la parte inferior con un aspecto grisáceo, significa que este no ha secado bien y hay riesgo de infección.Con el paso de los días, el ombligo debe ponerse negro y seco. Suele caerse entre el séptimo y el décimo día. Pero, si persiste húmedo, gris o grande, con secreciones, sangrado, mal olor o enrojecimiento, consulte al pediatra.En caso de que se haya caído pero permanezca en el área una especie de mancha gris, denominada granuloma umbilical, significa que el ombligo no se secó de forma adecuada. De ser así, limpie la zona afectada con solución yodada y manténgala seca y descubierta. Este granuloma desaparece en una semana.

El uso del fajero“Los niños mueven el abdomen cuando respiran y el fajero tranca el movimiento”, señala García.Este tampoco permite que el ombligo respire, pues lo mantiene caliente y húmedo. “Se dice que evita que el bebé se hernie cada vez que llora, porque se brota el ombligo. Sin embargo, en la zona donde éste se encuentra no hay músculo y por eso se levanta, ya que allí debe existir un agujero por donde entran los vasos sanguíneos”, reitera. El llanto fortalece la pared abdominal y ayuda al cierre de la hernia.

Cómo limpiarlo y cuidarlo para que no se infecte La solución yodada es vital para el aseo del ombligo. Sin embargo, es necesario retirarla con un aplicador después de su uso, debido a que el yodo que contiene puede resultar tóxico. No se recomienda asear el ombligo con alcohol, agua oxigenada ni mertiolate, porque irritan la piel y causan dolor.- Al ombligo le pueden caer agua y jabón; lo importante es secarlo y asearlo bien.- El pañal no debe cubrirlo para facilitar su secado. - El riesgo de infección en la zona aumenta cuando no se baña al bebé con frecuencia o se mantiene húmeda el área del ombligo.

Andrea LinaresReportera ABC del bebé

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