Bebé

Las graves secuelas que deja zarandear a tu bebé

Ya sea por juego o como medida de reprensión, esta práctica afecta seriamente el cerebro del niño.

Por Lizeth Salamanca Galvis

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Pocos padres saben que esta es una práctica peligrosa, catalogada inclusive como una forma de maltrato infantil.-123RF

Pocos padres saben que esta es una práctica peligrosa, catalogada inclusive como una forma de maltrato infantil.-123RF

¿Te has encontrado en la situación que, para calmar a tu bebé ante un llanto inconsolable, terminas zarandeándolo o realizando con él fuertes movimientos mientras lo cargas en tus brazos?

Muchos padres y cuidadores piensan que está es una forma de consolarlo. Otros creen que el bebé lo disfruta y algunos simplemente se impacientan y se dejan llevar por el nerviosismo. Lo que pocos saben es que es una práctica peligrosa, catalogada inclusive como una forma de maltrato infantil y que puede ocasionar graves lesiones cerebrales internas que se conocen como “Síndrome de bebé sacudido” o Trauma Craneal No Accidental (TCNA).​De acuerdo con la Academia Americana de Pediatría, este fenómeno se presenta con más frecuencia en niños menores de seis meses aunque su incidencia alcanza también a niños de hasta 5 años. “Normalmente, las sacudidas suceden cuando alguien se frustra con un bebé o un niño pequeño. A menudo, la persona que da las sacudidas está cansado de los lloriqueos o lo hace como mecanismo de reprimenda ante un mal comportamiento. Sin embargo, a muchos adultos también les gusta lanzar a los niños al aire y piensan equivocadamente que la respuesta excitada y ansiosa del niño es de placer. Lanzar a los niños al aire, aunque sea suavemente, puede causarles daños internos y graves problemas en el futuro”, advierte un reciente informe del California Childcare Health Program (CCHP) titulado ‘¡Nunca sacuda a un bebé!’.Pero, ¿por qué es tan nocivo zarandear a un bebé? ¿qué es lo que ocurre con su cerebro?

A muchos adultos también les gusta lanzar a los niños al aire y piensan equivocadamente que la respuesta excitada y ansiosa del niño es de placer.-123RF

Resulta que los bebés y los niños pequeños tienen los músculos del cuello demasiado débiles para controlar el peso de la cabeza. Si se les sacude, la cabeza se zarandea rápidamente hacia adelante y hacia atrás y esto hace que la masa encefálica se golpee contra la pared del cráneo y que sufra contusiones entre las que se destacan hemorragias intracraneales y las lesiones oculares. Como consecuencia, se produce un daño cerebral que conduce a un deterioro mental de intensidad variable, llegando en ocasiones a provocar secuelas muy importantes en el sistema nervioso central e incluso, la muerte. “Es la causa más frecuente de traumatismos craneoencefálicos graves en el lactante, antes del año de edad”, afirma Miguel Rufo Campos, profesor asociado de pediatría de la Universidad de Sevilla y jefe de neurología infantil del Hospital Infantil de esa ciudad.A su vez, diversas investigaciones han concluido que las sacudidas pueden llevar a la pérdida de la visión o de la audición de manera parcial o total, problemas de aprendizaje, retraso mental, parálisis cerebral, epilepsia y dificultades del habla. “Es posible que el daño causado por los zarandeos no se note durante años. Los primeros síntomas podrían aparecer cuando el niño empiece a ir a la escuela y no pueda seguir el mismo ritmo que sus compañeros”, aseguran los expertos del CCHP.

Pueden llevar a la pérdida de la visión o de la audición de manera parcial o total, problemas de aprendizaje, retraso mental, parálisis cerebral, epilepsia y dificultades del habla.

Señales y síntomas

De acuerdo con algunos expertos, si bien el ‘Síndrome de bebé sacudido’ se caracteriza por la presencia de hemorragia intracraneal y retiniana, edema cerebral y posibles fracturas óseas ocultas, que no revelan signos externos o que son casi imperceptibles, sí hay signos de alarma que pueden indicar que está padeciendo una presión cerebral como consecuencia de un zarandeo. Estas son:

  • Irritabilidad extrema

  • Convulsiones

  • Vómitos

  • Pérdida del apetito

  • Letargo (se observa como cansancio extremo, falta de movimiento, inhabilidad para mantenerse despierto)

  • Problemas respiratorios
  • Alteraciones físicas y neurulógicas (contusiones, temblores, desmayos y estados de inconsciencia, etc.)

Claves para evitarlo

Los padres y cuidadores como las abuelas y las niñeras pueden sentir agotamiento y enfado cuando un bebé llora sin parar. Algunos lo hacen porque tienen hambre, están mojados, cansados o simplemente quieren compañía. Así que si tu pequeño llora mucho, prueba lo siguiente:

  •  Asegúrate de que todas sus necesidades básicas se hayan satisfecho.

  •  Da de comer despacio al bebé y hazle eructar a menudo para que libere gases y no sufra cólicos.
  • Toma al bebé en tus brazos, ponlo contra tu pecho, acúnalo y camina despacio con él.
  • Nunca lances a tu bebé al aire ni le hagas juegos como “el avioncito” donde lo expongas a movimientos bruscos de su cabeza.

  • Cántale o ponle música suave.

  • Prueba dar una vuelta con el bebé en el carro o un paseo en su coche.
  • Ten paciencia. Si no puedes cuidar del bebé con calma o si tienes problemas contrulando tu enojo, tómate un descanso. Pídele a otra persona que cuide del bebé mientras logras calmarte.

  • Llévalo al médico si continua llorando.

En esta nota

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