Embarazo

Muerte neonatal o intrauterina: una realidad

El 15 de octubre se conmemora el Día Internacional del Duelo por Muerte Gestacional y Neonatal.

Por Karen Johana Sánchez

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Esta es una realidad frecuente; en Colombia mueren 10 de cada 1.000 bebés y es uno de los fenómenos emocionales más intensos para los seres humanos, ya que es un hecho contrario al ciclo vital esperado, y tiene gran impacto psicológico.

La muerte, en cualquiera de las etapas de la vida del hijo que se espera, es desvalorizada y minimizada. Difícilmente estos padres reciben el reconocimiento social de sus lazos de paternidad y maternidad con un bebé que no nació o que falleció y, si es un aborto inducido, puede ser más difícil aun.

En los intentos de mitigar el dolor propio y el de los padres, no les permitimos hablar de lo que pasó; esperamos de ellos una ‘recuperación pronta’ o que existan ‘tiempos suficientes’ para llorar al hijo.

Realmente no es así; es fundamental comprender que las expresiones emocionales en el duelo son necesarias y que el hablar del hijo o recordarlo es la manera que encuentran los padres para honrarlo y darle lugar en la familia.

Es necesario permitir las emociones sin juzgarlas y entender con tranquilidad que la tristeza no siempre es sinónimo de patología o riesgo para la salud.

En medio de los intentos por consolar, sugerimos ‘reemplazar’ o ‘compensar’ la pérdida. Por ejemplo, proponemos planes, ideas, otros hijos, objetos o personas en los cuales pensar, cuando el lugar del hijo fallecido realmente no puede ni debe ser encubierto. Lo único necesario es acompañar a estos padres respetuosamente.

Permitir que sean ellos los únicos con el derecho para recoger, guardar o deshacerse de los objetos, regalos o ropa del bebé, a menos que ellos expresen algo diferente; dejar que hablen de sus emociones y de lo vivido, que permanezcan mucho tiempo en pareja y, por algún tiempo, alejados de familia y amigos cuando así lo sientan.

Muy importante será evitar acciones o comentarios que nieguen o desvaloricen el momento por el que se pasa y el pesar por el hijo fallecido, como, por ejemplo: ‘pueden tener más hijos’, ‘fue mejor que esto pasara’ o ‘aún era muy pequeño’, etc.

El duelo perinatal es similar a otros duelos, los padres experimentan rabia, tristeza, vergüenza, se perciben a sí mismos como ineficaces y culpables. Las reacciones dependen de cada individuo y, por lo mismo, no existen ‘estándares’ en los tiempos de evolución o ‘recuperación’ emocional.

No podremos evitar la pérdida ni el dolor, pero sí podemos ayudar a que el camino sea más respetado.

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