Los cambios de clima: una ventana para la molesta tos

Aprende a reconocer el tipo de tos que tiene tu hijo y si debes acudir al médico o cuidarla en casa.

Tos y fiebre

La tos no es una enfermedad en sí es un síntoma de males que afectan el sistema respiratorio.

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Por: Astrid López Arias
enero 15 de 2019 , 05:12 p.m.

La tos suele aparecer de forma inesperada y normalmente se va de la misma manera. Curiosamente, este no es un síntoma de enfermedad grave, por el contrario, es un reflejo de que la persona tiene buena salud, al considerarse una respuesta del cuerpo como defensa de su sistema inmunológico, el cual ayuda a proteger las vías respiratorias de la garganta y el pecho.

Sin embargo, la tos no deja de ser un motivo de consulta recurrente de los padres sobre sus niños, ya que resulta bastante inquietante, al afectar el sueño y las actividades cotidianas de los pequeños. Además, y en la mayoría de los casos, suele venir acompañada de otros síntomas como fiebre y congestión nasal.

¿Qué es la tos?

Es una manifestación del cuerpo que busca expulsar mocos, flemas y/o cuerpos extraños ubicados dentro de la nariz, e incluso desde los bronquios, y cuyas causas posibles son el resfriado o la gripe. Cabe decir que la tos se puede acompañar, como lo dijimos antes, de congestión o goteo nasal, estornudo, ojos llorosos y fiebre baja.

¿Cómo se desarrolla?

La tos tiene cuatro fases de progreso en su desarrollo, empezando con la fase inspiratoria, que es cuando los pulmones se llenan con aire y se produce la dilatación de la caja torácica. Este es el primer paso al respirar y luego se cierra la glotis (abertura superior de la laringe, delimitada por las cuerdas vocales).

La siguiente fase es la de contracción, cuando los músculos respiratorios dan contra la glotis cerrada. Posterior a ello, la tos produce la fase de compresión, que es cuando esa contracción muscular eleva las presiones alveolares y bronquiolares. Finalmente, se presenta la fase expulsiva que se da cuando se expulsa el aire y las secreciones desde la garganta.

Aprende a identificar el tipo de tos de tu pequeño

Tos seca
La identificarás porque no hay secreciones como flemas o mocos y se origina cuando se inflaman las vías respiratorias. Podría decirse que es la tos clásica al iniciar los resfriados cuando aún no se presentan mucosidades.

En este punto, la tos seca se puede tratar con jarabes simples recomendados por el pediatra o con remedios naturales de las abuelas o caseros que ayudan a mitigarla, especialmente en la noche sus efectos, los cuales se activan mucho más a la hora de dormir.

Tos ronca o de ‘perro’
Esta tos es más fuerte y dolorosa, con un sonido enlatado y de eco, que simula un ladrido de perro congestionado. Se presenta cuando la laringe se inflama, es decir, existe un malestar denominado laringitis y llega de forma inesperada.

Curiosamente, en este caso es bueno sacar al niño a la calle a que respire aire frío, eso sí, muy bien abrigado, ya que esta acción le ayudará a desinflamar las cuerdas bocales y a mejorar. Sin embargo, si la condición persiste por más de 4 días y los síntomas no ceden es mejor que el pediatra lo valore y pueda determinar cuan comprometida está la función respiratoria.

Tos blanda o con secreciones
Es la tos típica de los catarros o gripas, que impulsa el movimiento del moco y que en ocasiones es tan intensa que produce vómitos y abundantes flemas que pueden salir o no. Esta tos es útil para el organismo, ya que ayuda a limpiar las vías respiratorias. Incluso, no es conveniente detenerla con jarabes o auto medicar al niño, es mejor que se desarrolle, pues si frenamos su ciclo normal pueden quedar mucosidades que produzcan obstrucción de la vía aérea.

Tos convulsa o por convulsión
Este tipo de tos la reconocerás porque se da de repente y sin causa aparente, ya que no hay un proceso infeccioso en curso como el de la gripa o el carro. Por lo general, aparece cuando el niño aspira o ingiere algún objeto o sustancia extraña, por lo que hay que consultar de inmediato con el especialista.

Por otra parte, y algo que hay que tener muy en cuenta es que en casos muy delicados, este tipo de tos puede ser síntoma de la peligrosa enfermedad denominada: tos ferina, así que es bueno que consultes siempre con el pediatra.

Fiebre en niña

Dentro de un proceso gripal, tu hijo puede padecer varios síntomas o solo presentar algunos, sin embargo, lo importante es que estés vigilante de la fiebre y los cambios en la tos.

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¿Cuándo hay que preocuparse?

Para acudir con el médico y no darle a la tos un manejo en casa, acompañado de remedios naturales, hay que tener en cuenta ciertos síntomas. Lo primero es que consultes si tu bebé o niño presenta un cuadro gripal de varios días, cuyos síntomas no muestran mejoría.

Los padres y cuidadores deben estar atentos si ven que su pequeño presenta dificulta para eliminar la tos y la flema. También, si vomita o, en otros casos, ven que surgen complicaciones como fiebres altas que no bajan. Si esto sucede hay que acudir de inmediato con el médico.

Para tomar la decisión de ir a urgencias por una complicación respiratoria es bueno que analices los siguientes aspectos en la salud de tu niño:

  1. Vigila si respira y toce con dificultad. Si al respirar se le marcan las costillas y se hunde el esternón. Puede que escuches pitos o un ‘hervir’ en el pecho que haga que la respiración se torne agitada y se fatigue tratando de respirar.
  2. Tos y fiebres prolongadas, aunque tengan intervalos en el día o días. Es decir, que pase y vuelva.
  3. Tos con cambios en la coloración de los labios y/o la piel color azul cianótico.
  4. Cuando sospeches que ha ingerido algún objeto extraño.
Salud gripal

Mantén controlados los niveles de temperatura, los cambios en el estado de ánimo de tu pequeño y si presenta tos, vómito o convulsiones.

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Esto debes hacer para que mejore
  1. Lo primero es que no debes medicar a tu bebé. Solo el especialista es quien determinará el tratamiento a seguir. Los médicos advierten de los peligros de administrar sin su guía antihistamínicos, descongestionantes o expectorantes.
  2. Procura que los niños beban abundantes líquidos ya que esto ayuda a que los mocos y las flemas estén más líquidas y sea más fácil su expulsión a través de la tos.
  3. Aléjalos de ambientes contaminados y lugares donde haya personas que estén fumando.
  4. Si tose mucho, ofrécele una cucharadita de miel siempre y cuando ya tenga cumplido el año. Esta suaviza la garganta y alivia la tos. A partir de los cinco años, puedes darle caramelos de miel.
  5. Mantén su cuarto libre de polvo y abre las ventanas para que se ventile cuando el pequeño no se encuentre allí.
  6. Los baños calientes son una buena opción para ayudarles a descansar en las noches. Darle un duchazo con agua a temperatura un poco más alta de lo normal de modo que los vapores del agua puedan contribuir al despeje de las vías respiratorias.
  7. Los lavados nasales les ayuda a descongestionar la nariz y eliminar los mocos. Consulta con tu médico cómo hacerlos.
  8. Lava muy bien tus manos cada vez que prepares los alimentos o cambies a tu bebé y a él, límpiale también sus manos para evitar expandir el contagio.